LA NEGOCIACIÓN SE PARALIZA (CGT Renault)

Tras décadas marcadas por la pérdida de derechos y deterioro de las condiciones laborales en Renault España, sacrificadas una y otra vez ante el altar de la competitividad y de la volatilidad de los mercados, la tercera reunión de la Comisión Negociadora del convenio colectivo celebrada en la mañana de ayer prometía estar una vez más marcada bajo la sombra del chantaje, como sucedió en anteriores ocasiones.

La Dirección de la Empresa había recogido para estudio la plataforma presentada por la Representación de los Trabajadores (RT), en la reunión celebrada el pasado 19 de noviembre. Recordamos que esa plataforma recogía las inquietudes y necesidades de la plantilla de Renault y contenía muchos puntos que nos han trasladado a CGT compañeros y compañeras de las diferentes factorías. La respuesta de la empresa fue clara y predecible: no es una propuesta competitiva y supone un incremento del coste de la masa salarial en un 56% (ignoramos cómo han realizado el cálculo). Hasta ahí todo normal, dentro del guión y de la estrategia clásica de una negociación de convenio. Lo que no nos podíamos imaginar es que la Dirección de la Empresa, con un tono totalmente fuera de lugar, tildase de irresponsables a los representantes de los trabajadores asistentes a la reunión y, por consiguiente, a sus representados (los trabajadores y trabajadoras de esta empresa). Aludiendo una vez más al contexto económico, la competitividad y los mercados, todo parecía indicar que la Dirección de la Empresa esperaba una rápida rendición por parte de la totalidad de la RT y una conversión a las tesis capitalistas más radicales. Tanto CGT como el resto de organizaciones allí presentes, dejamos bien claro que no íbamos a ceder ante ningún chantaje y que, antes de abordar una negociación, era imprescindible conocer los planes que tiene la compañía para nuestras factorías en los próximos años.

El conjunto de la plantilla, tras años de sacrificios y pérdida de derechos, se merece que se desvelen las dudas sobre su futuro. Las diferentes administraciones (autonómicas y centrales), tras años de regalar dinero público a las grandes empresas, están obligadas a exigir el mantenimiento de la actividad y de los puestos de trabajo en momentos como este, en lugar de esconder cobardemente la cabeza bajo el ala cuando les toca pedir cuentas a estas multinacionales. Si la situación de la compañía no es buena, no es culpa de quienes realizan su trabajo día tras día en unas condiciones, por cierto, cada vez más precarias. Las malas decisiones tomadas en el pasado y el comportamiento poco ejemplar y delictivo de muchos de sus directivos es lo que nos ha llevado a esta situación. Los verdaderos responsables no dependen de un contrato de seis meses (en fraude de ley), no cobran 1.000 euros al mes y no están expuestos a ritmos de trabajo inhumanos. Desde CGT no vamos a consentir que al conjunto de la plantilla se nos quiera hacer cargar con una mochila que no nos corresponde, y menos aún tolerar el tono prepotente que ha utilizado la Dirección en la reunión mantenida ayer.

Ante la negativa de la Dirección a exponer los planes de futuro para los centros de trabajo de Valladolid, Palencia, Sevilla y Madrid, las negociaciones han quedado paralizadas hasta que decida desvelar estas dudas. Desde este sindicato garantizamos que vamos a dejarnos la piel para que este nuevo convenio no suponga más retrocesos en nuestros derechos y sea el comienzo de recuperar lo perdido durante décadas de expolio.

Desde CGT recomendamos a la dirección de la empresa que se tome las reuniones con más calma; esto acaba de empezar y, si el tono de la tercera reunión ya ha sido bastante elevado por su parte, tal vez debería considerar sustituir los botellines de agua por termos con unas buenas dosis de tila.

3 de diciembre de 2020